Adán escuchaba una y otra vez aquella frase repetida en discursos, entrevistas, campañas y conversaciones cotidianas:
¡Los buenos somos más…!
Cada vez que la oía, sentía que las palabras perdían fuerza, como una consigna desgastada por la costumbre. No porque negara la existencia de personas buenas, sino porque la realidad parecía demostrar otra cosa: los buenos abundaban cuando se trataba de opinar, lamentarse o indignarse… pero desaparecían cuando llegaba el momento de actuar.
Aquella noche abrió su libreta Hecho para Pensar y escribió lentamente:
“Sí… los buenos somos más.
Pero si siendo mayoría no tenemos el poder para cambiar las cosas, entonces la bondad no basta.
Y lo peor ocurre cuando algunos de esos ‘buenos’ llegan al poder: se les olvida que alguna vez criticaron aquello en lo que terminaron convirtiéndose.”
Adán cerró el bolígrafo y permaneció en silencio.
Pensó que tal vez el problema no era la maldad de unos pocos, sino la comodidad de muchos. Porque el mal casi nunca necesita ser mayoría; le basta con una minoría organizada y una mayoría distraída, cansada o temerosa.
Recordó entonces cómo muchas personas condenaban la corrupción hasta que tenían la oportunidad de beneficiarse de ella. Cómo criticaban el abuso hasta que obtenían autoridad. Cómo exigían justicia mientras eran víctimas, pero pedían privilegios cuando tenían poder.
Para Adán, el ser humano no cambiaba cuando alcanzaba poder; simplemente revelaba lo que siempre había sido.
Tomó nuevamente la agenda y escribió una viñeta reflexiva:
Viñeta reflexiva
“Esto no es solo un punto de vista…
es un pesimismo hecho para pensar.
Porque el problema nunca fue que los malos fueran más,
sino que muchos buenos descubrieron que el poder también seduce.”
“No es solo un punto de vista, es un pensamiento “HECHO PARA PENSAR”
Fran J Ramirez
“¿Te interesa saber más?
Atrévete a explorar ideas que pueden hacerte ver el mundo desde otra óptica.
Cuestiona, analiza y descubre lo que otros prefieren ignorar.
¡Suscríbete ya!”


Deja un comentario